viernes, 2 de diciembre de 2011

EL DIABL Y EL TINKU

Doña Damiana Quilla y su hijo pequeño pastoreaban su ganado. Y era, también, un día con apariencia de común y corriente, en el todo estaba tranquilo y en orden. El timar de pacífica el ambiente. Sin embargo, toda esta tranquilidad  fue interrumpida por un acontecimiento anormal, y ya que Damiana y el pequeño vieron que un par de seres, vestidos con capas y pollerines y con dos cuernos, corrían por las orillas del rio. La pastora supuso, inmediatamente, que se trataba de diablos. Casualmente, era un 29 de junio, fecha en que se celebra la fiesta religiosa de San Pedro San Pablo.
Era claro que se dirigían a la comunidad de Thuthupaya, donde cada año se realizaba el “Tinku”. Este ritual ancestral se centra en las peleas entre personas, en las que se va a producir derramamiento de sangre y, en  ocasiones, hasta muerte.
Y es que se tiene la creencia de que la Pachamama recibe complacida estas ofrendas, agradece esa devoción  de sus fieles con abundantes bendiciones y perpetúa la fertilidad de la tierra, debido a lo cual habrá buenas cosechas y buena crianza de animales.
Damiana sabía de la fiesta que se realizaba en la población aledaña, pero ignoraba el por quéde la participación de estos diablos en el regocijo patronal. Ella y su pequeño arrearon rápidamente el ganado a casa y comentaron el hecho con su madre Teodora, que les dijo, como explicación del acontecimiento, que los diablos se dirigían a beber la sangre de los contendientes del tinku y que, desde muy antiguo, hartas personas de la región habían visto diablos en las distintas fiestas en que en que se realizaba el tinku.



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